martes, 20 de septiembre de 2011


Que arda tu corazón en el infierno. 
Llorarás porque podríamos haberlo tenido todo, porque tuvistes mi corazón en tus manos, tu me podrías haber conducido a ti, pero no lo hicistes, esa fue tu elección. No te culpo, es cosa tuya, solo te pediría que no hicieras oídos sordos, mira dentro de mi, no solo es una fachada. Tu cosechas lo que siembras, tu eres dueño de tus acciones.
He escuchado muchísimas historias tuyas, a cual más dispar, no quiero oir ninguna más. Tu dejadez me puede. No iré más, si quieres algo, ya sabes dónde estoy. 
Las cicatrices de ello hace que mi corazón arda, que mis manos se calienten y que mis piernas lleguen a la ebullición, lo que hará que se llegue a un clímax que solo tu has podido hacer que alcanzara.
Si fuera vengativo, que no lo soy, ahora mismo estarías deseando no haber hecho nada, estarías deseando no haber fingido, estarías deseando no haber bromeado ni haberte burlado de esto. Lo destrozastes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario